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NOTICIAS TUNEADAS

Gente común: el actor


22 octubre 2008

La secretaria levantó la vista del ordenador cuando el estruendo de los tacones de madera invadió el pulcro silencio del pasillo.

- Tu jefe me espera -dijo arrogante el actor asomando la cabeza tras la puerta de cristal.

- Marío te atenderá en un instante -explicó la secretaria sin mirar al recién llegado- Toma asiento, por favor.

-Estoy bien así -respondió el actor repasando el reflejo de su perfil en la puerta que acababa de cerrarse; el sobretodo caía impecable hasta las rodillas; el sombrero ligeramente ladeado a la izquierda.

La inmutable secretaria señaló con la mirada la entrada al despacho del jefe. Al actor le bastó ese gesto para colocarse, con ayuda de un par de grandes zancadas, frente al inmenso escritorio de Marío Bueno. El sombrero, sin recobrarse aún del repentino vuelo, intentaba mantener el equilibrio sobre la percha.

- Marchan mal nuestro negocio -le espetó Marío Bueno al visitante con la vista clavada en sus ojos.

El actor fingió su mejor sonrisa y se acomodó en uno de los asientos libres con estudiadas maneras, sin apartar la mirada.

- Sólo tiene que indicarme qué debo hacer, y lo haré sin demora -dijo solícito.

- Rita se queja de que no la atiendes cuando habla.

- No hay que preocuparse. Me entretuve sólo un minuto con una noticia del telediario y ella se incomodó, en mi opinión, excesivamente. Usted la conoce mejor que yo.

- Yo te pago para que seas mi doble y complazcas a mi esposa, no para que mires la televisión.

- Usted sabe que soy un profesional -el actor hablaba atropellando las palabras, sin poder disimular el enfado- Jamás ha notado Rita que usted no es quien se sienta cada noche a su lado.

- No me vengas con tonterías. Tras veinte años de matrimonio, ¿quién repara en esos detalles?, y tú lo sabes. Tienes el trabajo más simple del mundo: prestar atención cuando mi esposa te habla. No necesitas pronunciar palabra. La pobre Rita, tiene tanto por contar que no permite que los demás opinen.

- No se lo tome tan a pecho, jefe. Uno tiende a mirar instintivamente cuando algo se mueve cerca. Sobre todo si se trata de modelos a medio vestir. El desfile atrajo mi atención por un instante.

- Nino, Nino. Pierdo dinero en cada segundo que malgasto. Desde hace muchos años, mi mujer acostumbra a llamar a la oficina cuando se ha enfadado la noche anterior. Sabe que si estoy al teléfono no hay escapatoria: debo escucharla; y que soy capaz de conceder lo que pida con tal de poder regresar al trabajo. ¿Es tan difícil de comprender mi necesidad?

- Nos conocemos desde niños, jefe, y nunca le he fallado. Póngase en mi lugar. ¿Acaso cuenta su esposa como cada noche soporto, con mi mejor sonrisa, los más deprimentes programas del corazón? Ya conozco la historia de la Duquesa de Alba mejor que la vida de mi propia mujer.

- ¿Qué te has creído? Te pago muy bien.

- No me quejo del salario...

- Hace dos noches estrangulaste al gato que dormitaba a tu lado en el sofá -prosiguió Marío Bueno en tono sarcástico, sin notar siquiera la interrupción del actor- ¿es otra muestra de tu profesionalidad?

- ¿Cómo podía imaginar que la señora compró un gato mudo?, para que no molestara con sus maullidos. Lo confundí con un cojín, y ahogué mi desesperación en él.

- Es que no te concentras en tu papel, Nino. El sábado llevaste a Rita a ver una película porno. ¿Es posible explicar tamaña locura?

- ¡Cuánta ingratitud| Lo hice por complacerla. Se lo juro. Cuando pasamos frente al cine, el póster a la entrada lo protagonizaba la actriz que la noche anterior desvarió sobre su vida en ¿Dónde estás corazón? Le aseguro que en la película se mostró más recatada que en la televisión.

- Te contraté para que me libraras de las majaderías de Rita y he llegado a solidarizarme con ella. ¡Es ridículo| -dijo el jefe alzando cada vez más la voz -. La última noche de subasta, noche sagrada para Rita, te abordaron a la salida de "Casa Durán" dos chicas de desaliñado aspecto y dudosa procedencia.

- Comprenda jefe que desde mi interpretación como figurante en "Todo sobre mi madre" la gente me pide autógrafos continuamente.

- ¡Payaso! Estas chicas te reclamaban 200 euros que les debías. ¿Crees que no lo supe al día siguiente? Cuando Rita reparó en aquella extraña escena, me llamó a Cancún. No tenía idea de lo que me contaba. Y casi muero de vergüenza frente a las bellas jóvenes que me acompañaban en el Jacuzzi.

- Le aseguro jefe que no ocurrirá otro desaguisado -declamó el actor con la cabeza gacha, intentando frenar la reprimenda.

- Eso espero, Nino, por tu bien -Marío Bueno respiró profundamente y pensó que el tirón de orejas había sido suficiente por el momento-. Por favor, déjame solo.

El actor sonrió al vacío, se levantó con un movimiento enérgico, algo sobreactuado, tomó el sombrero al paso, y salió de la oficina sin despedirse de la secretaria.



6 opiniones inteligentes:

Kermit dijo...

Habría hecho mucho mejor tomando como doble a un espantapájaros.

chafardero dijo...

Este es un papel a medida para el pijo del Noriega, que con lo mal actor que es la esposa le descubre a los diez minutos y con suerte le mete un bolsazo que lo espabila.

Serio Pérez dijo...

Kermit, dejo una pista a los lectores que no conocen tus teorías sobre espantapájaros matrimoniales.

Serio Pérez dijo...

Chafardero, estás desaprovechando tu talento como director de casting o asesor de partidos mayoritarios. En este blog has dejado varias opiniones por las que te pagarían muy bien allá fuera, en el mundo real.

Felisa Moreno dijo...

Oye, ¿dónde se contratan a esos actores? Quiero una actriz que vaya al trabajo por mí, limpie, cocine, planche, haga la compra, entretenga a los niños, asista a las reuniones del colegio,... Así, quizás, me quede un poco de tiempo para escribir.

Un relato genial, me gustó.

Saludos
F.

Serio Pérez dijo...

Felisa, el método Stanislavski no permite interpretar tantos papeles simultáneos. Lo que tú buscas es un clon, de los que generalmente ofertan en las rebajas de "El Corte Inglés".

Gracias por el cumplido. Refresca el ánimo. Sobre todo cuando admiras a quien lo regala.

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